Financiar compras: ¿buena o mala idea?

Definición de Financiar compras: ¿buena o mala idea?

Este título sugiere una discusión sobre la idea de financiar compras, considerando si es una buena o mala decisión. Esto puede involucrar aspectos como tipos de interés, implicaciones a largo plazo, impacto en el crédito, entre otros.

Una nevera nueva, una avería en el coche, un ordenador portátil que no carga… A veces tenemos que asumir gastos inesperados, y otras veces, aunque estén planificados, no tenemos ahorros suficientes para ello o no los hay. Quiero hacer esto. Por eso, reconocer cuándo la financiación es una buena opción para cubrir gastos es clave para evitar endeudarse innecesariamente.

El financiamiento es una herramienta muy utilizada tanto en la economía del hogar como entre las pequeñas y grandes empresas ya que les permite acceder a recursos económicos que pueden utilizar para cubrir sus necesidades, ya sean gastos o inversiones. Esto se considera una obligación futura, por lo que por norma general a la hora de pedir financiación debemos fijarnos principalmente en el plazo de amortización acordado, el pago de intereses que tendremos que afrontar como compensación del préstamo, la comisión -si la hubiera- y el importe de la comisión.

Entre los productos de financiación bancaria más populares encontramos las tarjetas de crédito, préstamos al consumo o hipotecas y otros. Cada uno tiene características diferentes, por lo que para saber cuál y cuándo es el mejor momento para que utilicemos cada uno, tenemos que plantearnos diferentes preguntas. Así sabremos si es buena idea financiar la compra o gastos que tenemos que realizar. A continuación veremos algunos de ellos:

  • Necesidad de financiación. Puede parecer obvio que lo primero que debemos preguntarnos es si realmente necesitamos financiar una compra, pero la realidad es que existen sesgos financieros que en ocasiones nos hacen tomar malas decisiones. Por ejemplo, utilizar una tarjeta de crédito para pagar los llamados gastos hormiga –cantidades muy pequeñas y recurrentes– o caer en la tentación de las compras impulsivas por la facilidad para pagarlas a crédito puede hacer que nos endeudemos y asumamos un precio más alto. (debido a intereses) por un bien o servicio que podríamos pagar inmediatamente con nuestro propio dinero.
  • Liquidez. Cuando hablamos de liquidez nos referimos a la facilidad de conseguir dinero cuando lo necesitamos. Por ello, a la hora de realizar una compra de un importe importante, conviene determinar si, utilizando nuestro dinero, mantendremos liquidez o, por el contrario, quedaremos desprotegidos ante cualquier imprevisto que pueda surgir. En el segundo caso, financiar dicha compra o parte de ella puede ser una buena idea para evitar gastar todo nuestro dinero. Eso sí, siempre teniendo en cuenta los aspectos mencionados como los intereses, el tiempo de devolución o el importe de las aportaciones.
  • Nivel de deuda. Como ya hemos dicho, la financiación es un compromiso de futuro, por lo que antes de recurrir a ella debemos analizar si nuestras finanzas personales son capaces de soportarla y cómo afectará a nuestras finanzas. ¿Puedo pagar el importe de la cuota de forma solvente? ¿Tengo otras deudas? ¿La nueva deuda afectará mi nivel de ahorro? Haciéndonos preguntas como estas podremos saber cómo afectará a nuestras facturas y así evitar escenarios no deseados como el sobreendeudamiento. Precisamente para saber cuál es nuestra capacidad de endeudamiento, Tu Futuro Próximo, el blog de Santander Consumer España, ha elaborado este contenido en el que nos enseña a calcularla.
  • Objetivo financiero. Además de servir para adquirir bienes y servicios con métodos de pago más convenientes, las finanzas también pueden ser muy útiles en casos en los que nuestro objetivo es invertir o crear activos, pero no tenemos los recursos -o todos- para hacerlo. Este. Uno de los ejemplos más comunes es una hipoteca, que permite financiar una parte específica de una propiedad durante un período prolongado de tiempo. Además, en el caso de empresas pequeñas o grandes, la financiación suele utilizarse para invertir en equipos o recursos, lo que supondrá aumentar la capacidad de producción en el futuro.

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