Definición de Contabilidad mental: el valor subjetivo del dinero
La **contabilidad mental** se refiere a cómo las personas categorizan y evalúan sus finanzas de manera subjetiva, y cómo ese proceso afecta sus decisiones de gasto. Implica una evaluación emocional del dinero más allá de su valor económico objetivo.
¿Cómo funciona la contabilidad mental?
Imaginemos que Antonio y Luis son dos amigos que quedan para almorzar. Ambos aportaron 50 euros para pagar su parte de la factura, pero la diferencia es que el dinero de Antonio procedía de su sueldo, mientras que Luis lo consiguió gracias a una videoconsola que ya no usaba y que vendía a través de una plataforma de economía colaborativa. A la hora de pedir comida, el primero se fija mucho en el precio de los platos e intenta no gastar todo el presupuesto, mientras que el segundo elige el menú sin fijarse mucho en la cantidad y sin darle importancia a gastar todo el dinero.
Como vemos, aunque son los mismos 50 euros (valor real), para ambos amigos tiene un valor diferente (valor subjetivo), y en base a ello deciden gastarlo o no. Es decir, estamos hablando de la contabilidad mental que cada persona lleva automáticamente en su cabeza y que, según la teoría de Thaler, tiene en cuenta aspectos como el origen del dinero, el contexto, la situación personal o si tuvo que hacer todo lo posible para obtenerlo. En nuestro caso anterior, está claro que a Antonio le resulta más difícil gastar su dinero porque tuvo que trabajar mucho para conseguirlo, y a Luis le resulta más fácil deshacerse de él porque no requiere tanto esfuerzo conseguirlo. él. Este.
Otro aspecto que nuestro cerebro tiene en cuenta para asignar un valor particular a los recursos que tenemos es que no registra pérdidas en su contabilidad mental. Por ejemplo, si tenemos una entrada para un concierto pero tenemos que hacer cola durante horas bajo la lluvia, es más probable que enfrentemos las inclemencias del tiempo si hemos invertido en la entrada. Si por el contrario se tratara de una invitación o tarjeta regalo, la probabilidad de no esperar y volver a casa sería mayor, ya que nuestro cerebro interpreta en sus informes que no estamos perdiendo dinero. Sin embargo, en ambos casos el valor de entrada objetivo es el mismo.
Además, nuestro cerebro también utiliza la contabilidad mental para simplificar las decisiones financieras que toma al centrarse más en el resultado o recompensa inmediata que recibe por cada decisión, razón por la cual esta teoría está estrechamente relacionada con la teoría del empuje, entre otros sesgos financieros.
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