Introducción: Contratación de productos financieros
Cuando se busca contratar un producto financiero, es crucial contar con la orientación adecuada y tomar decisiones informadas. En este artículo, exploraremos los pasos necesarios para contratar un producto financiero, desde acudir a una entidad autorizada hasta entender la clasificación de los clientes y la información requerida por parte de la entidad. También abordaremos aspectos como los tests de conveniencia e idoneidad, la ejecución de órdenes, la mejor ejecución y los derechos y recursos disponibles para los clientes en caso de insatisfacción. Además, explicaremos el papel del Fondo de Garantía de Inversiones (FOGAIN) y los supuestos que cubre. A continuación, responderemos a las preguntas clave sobre la contratación de productos financieros:
¿Qué hay que hacer para contratar un producto financiero?
Para contratar un producto financiero, lo primero que hay que hacer es acudir a una entidad financiera autorizada por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores). Es recomendable consultar el Registro de entidades de la CNMV para verificar la autorización de una entidad.
¿Qué debe hacer la entidad financiera ante la solicitud de contratar un producto financiero?
Ante la solicitud de contratar un producto financiero, la entidad financiera clasificará al cliente como inversor minorista o profesional. Además, solicitará información para adaptar los productos y servicios, proporcionará asesoramiento para la toma de decisiones, gestionará las órdenes de manera óptima y mantendrá al cliente informado sobre el estado de sus inversiones.
¿Qué son los clientes minoristas y qué grado de protección reciben?
Los clientes minoristas son aquellos a los que se les suponen menos conocimientos y experiencia en los mercados financieros. Por ello, reciben el máximo grado de protección. La mayoría de los inversores individuales están clasificados como clientes minoristas.
¿Qué son los clientes profesionales y cuál es su nivel de protección?
Los clientes profesionales son aquellos con mayor conocimiento y experiencia en los mercados financieros. Debido a su capacidad para comprender los riesgos y la naturaleza de los productos y servicios de inversión, reciben menos protección que los clientes minoristas. Entre los clientes profesionales se encuentran bancos, empresas de servicios de inversión, compañías de seguros, fondos de pensiones, grandes corporaciones, gobiernos nacionales y regionales, así como inversores particulares que cumplan ciertas condiciones.
¿Qué información solicitará la entidad financiera al cliente al contratar un producto financiero?
Al contratar un producto financiero, la entidad financiera solicitará información relevante al cliente. Esta información se centrará en aspectos como el conocimiento del producto, la experiencia previa, el grado de conocimiento de los mercados financieros, los objetivos de inversión, la disposición para asumir riesgos y detalles sobre los ingresos, gastos, patrimonio y deudas del cliente. Es importante responder con veracidad y precisión para que la entidad pueda brindar el mejor servicio posible.
¿Qué es el test de conveniencia y qué finalidad tiene?
El test de conveniencia es un conjunto de preguntas que la entidad financiera realiza al cliente para determinar si un producto o servicio de inversión es adecuado para él. Este test evalúa
los conocimientos y experiencia del cliente en relación con el tipo específico de producto o servicio ofrecido o solicitado. Se plantean preguntas sobre la familiaridad con los servicios, operaciones e instrumentos financieros, las transacciones previas realizadas, el nivel educativo y la profesión actual o anterior.
¿Qué es el test de idoneidad y qué información proporciona?
El test de idoneidad consiste en un conjunto de preguntas que tiene como objetivo asegurar que las recomendaciones personalizadas que brinde la entidad sean adecuadas para las circunstancias particulares del cliente. Además de las cuestiones planteadas en el test de conveniencia, se incluyen preguntas sobre la situación financiera (ingresos, capacidad para asumir pérdidas, patrimonio, gastos, pagos periódicos, etc.) y los objetivos de inversión (finalidad, plazo, importe, perfil de riesgo y tolerancia al riesgo).
¿Qué ocurre al dar una orden de compra o venta de un producto financiero?
Cuando se da una orden de compra o venta de un producto financiero a una entidad, esta tiene la responsabilidad de ejecutar la orden de manera pronta y secuencial, es decir, lo antes posible y en el orden en que se recibió. La entidad debe informar al cliente si encuentra dificultades que impidan la debida ejecución de la orden.
¿Qué se entiende por «mejor ejecución» en el contexto de la compra o venta de un producto financiero?
El concepto de «mejor ejecución» implica que, al finalizar la compra o venta de un producto financiero, la entidad debe ejecutar la orden buscando obtener el mejor resultado posible para el cliente. Para lograr esto, la entidad debe identificar los centros de negociación más adecuados (bolsas de valores, otros sistemas organizados o entidades especializadas) teniendo en cuenta factores como el precio, los costes, la rapidez y la probabilidad de ejecución y liquidación, el volumen, la naturaleza de la operación y cualquier otro elemento relevante para la ejecución de la orden.
¿Qué información debe recibir el cliente después de contratar un producto financiero?
Después de contratar un producto financiero, la entidad debe proporcionar al cliente la información mínima necesaria para que pueda seguir la evolución de sus inversiones. En caso de compra o venta de productos financieros, una vez ejecutada la orden, el cliente debe recibir una confirmación antes del día siguiente a la ejecución. Esta confirmación debe incluir información sobre las condiciones en las que se llevó a cabo la transacción, como el importe, la fecha y la hora de ejecución, el tipo de orden, la identificación del centro de ejecución y del instrumento financiero, así como el total de comisiones y gastos repercutidos. Si el cliente lo solicita, se debe proporcionar un desglose de dichos gastos y comisiones.
¿Qué se puede hacer en caso de sentirse perjudicado por la actuación de la entidad financiera?
Si un cliente se siente perjudicado por la actuación de su entidad financiera, tiene la posibilidad de presentar una reclamación. Esta reclamación debe ser presentada ante el Servicio de Atención al Cliente o el Defensor del Cliente de la entidad. La entidad está obligada a atender y resolver las quejas y
reclamaciones de manera pronta y razonable. Además, debe proporcionar información sobre el procedimiento de reclamación, hacerla accesible en todas sus oficinas abiertas al público y en sus páginas web, y detallarla en los contratos suscritos con los clientes. La entidad también debe informar sobre cada reclamación y las medidas tomadas para su resolución. Es recomendable que el cliente conserve los contratos firmados y toda la documentación recibida de la entidad en relación con las operaciones realizadas. En caso de no recibir una respuesta satisfactoria de la entidad dentro de un plazo de dos meses, o si la respuesta no es satisfactoria, el cliente puede recurrir al Servicio de Reclamaciones de la CNMV, que se encarga de atender las consultas, quejas y reclamaciones de los inversores.
¿Qué es el FOGAIN y qué supuestos cubre?
El FOGAIN (Fondo de Garantía de Inversiones) es un fondo que ofrece indemnización a los inversores de entidades adheridas (empresas de servicios de inversión, excluyendo las empresas de asesoramiento financiero, sociedades gestoras de instituciones de inversión colectiva y sociedades gestoras de entidades de tipo cerrado) en caso de insolvencia de la entidad que presta el servicio de inversión. Cubre el dinero y los valores depositados o confiados a la entidad. El FOGAIN asegura a los clientes de una entidad adherida la recuperación del efectivo y los instrumentos financieros entregados a la entidad, con un máximo de 100.000 euros por inversor. Este fondo cubre los supuestos de concurso de acreedores y declaración administrativa de la CNMV que indique que la entidad no puede cumplir con las obligaciones contraídas con sus clientes debido a su situación financiera. Para que se aplique esta última circunstancia, deben haber transcurrido 21 días hábiles desde que el inversor solicitó sin éxito la restitución de sus bienes (efectivo o valores). Es importante destacar que el FOGAIN no cubre las pérdidas de valor sufridas por las inversiones como resultado del funcionamiento de los mercados ni por la insolvencia del emisor.
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